El trabajo sobre la respiración que propone Introyoga ha sido algo realmente revelador…

By julio 4, 2019Yoga

Empecé a conocer el mundo del Yoga hace unos 5 años. Shunia Yoga fue el centro en el que recibí mi primera clase. Hace unos dos años decidí formarme como instructora de Kundalini Yoga en el mismo centro y, un poco antes de terminar la formación, me di cuenta de que necesitaba profundizar en mis conocimientos anatómicos y de asana. Siempre he ido combinando el Hatha y el Kundalini porque me parecen dos tipos de Yoga muy complementarios y se me presentó la oportunidad de iniciar la formación IntroYoga. Nunca he sido una persona especialmente flexible y pensaba que, debido a eso, jamás podría llegar a ser profesora de Hatha Yoga. Aún así, decidí hacer la formación por una cuestión personal de aprendizaje y profundización, y para tener otra visión sobre el Yoga además de la que ya tenía con el Kundalini.

 

Introyoga es un método que lo primero que hace es invitarte a entrar en tu propio cuerpo. En realidad es más complejo de lo que parece… Para escuchar y entender el cuerpo, primero debes entrar en el silencio y dejar que, desde ese silencio, el cuerpo te hable. Ese es el verdadero reto, entrar en esa estado de escucha. IntroYoga aborda el trabajo desde ahí: primero hay que generar las condiciones para que tu cuerpo se manifieste y, luego, aprender a comunicarte con él y a darle lo que necesita… y para llegar a ese estado de quietud y de escucha plena, la respiración es siempre la puerta de entrada.  

 

El trabajo sobre la respiración que propone IntroYoga ha sido algo realmente revelador: analizar de qué manera estás respirando y tomar consciencia de todo lo que sucede en tu cuerpo con cada inhalación y exhalación, es ya en sí un mundo a parte. Yo entré en la formación pensando que respiraba bien porque, como ya he dicho, llevaba años practicando Yoga y meditación. Tenía muy presente la importancia de la respiración y creía que eso era un tema que ya tenía más o menos controlado… ¡Nada más lejos de la realidad! Me di cuenta de que, cuando me decía a mí misma “respira largo y profundo”, estaba haciéndolo desde mi mente y no desde mi cuerpo. Tenía la sensación de que llenaba todo mi cuerpo de Prana pero en su lugar estaba tensando todos los músculos de mi cuello y forzando mi pecho y costillas en un movimiento errático y artificial. De eso me di cuenta en el primer módulo de IntroYoga dedicado a la respiración. Un módulo donde, paradójicamente, no te van a enseñar a respirar. Con suerte, te darás cuenta de cómo estás respirando y tomarás consciencia de lo pasa en tu cuerpo cada vez que tomas y dejas aire. A partir de ahí, IntroYoga te muestra cómo generar las condiciones para que tu cuerpo, de una manera orgánica, empiece a respirar desde su lugar genuino. Te da las herramientas para que tú, desde tu propia consciencia, empieces a cambiar lo que sientas de debes cambiar. 

Así, es un método que parte desde ti mismo, desde el autoconocimiento. No hay ningún lugar al que llegar, cada uno vivirá su propia experiencia.

 

Esa filosofía permea en todos los módulos de Introyoga y eso es lo que más me gustó de la formación porque rompe con muchos de los clichés que tenemos acerca del yoga. Para empezar, acaba con la idea de que el Yoga es para una élite flexible, el Yoga es, ante todo, un trabajo individual. Me parece un método revolucionario porque te ayuda a entender algo que, aunque parezca una obviedad, a veces cuesta de ver: cada uno tiene su propio cuerpo, su propia estructura ósea y su propia manera de funcionar. El hecho de ser flexible no quiere decir que estés ejecutando mejor una postura, de hecho, la hiperlaxitud es un gran inconveniente a la hora de practicar Yoga porque, sin darte cuenta, con el tiempo puedes acabar dañando tus articulaciones. La clave es adaptar esa postura a tu propia realidad, y eso es lo más desafiante porque ahí entra el ego de querer hacer la postura perfecta. Para llegar a eso, la única manera es ir a favor de tu propio cuerpo ya sea flexible o no. 

 

Ese trabajo personal es lo que más destacaría de la formación porque, cuando empiezas a conocerte, descubres un mar de posibilidades frente a tí. Y eso no sólo sucede en el trabajo de asana, sucede en todos los ámbitos de la vida. Es un proceso de autoconocimiento a todos los niveles. En mi experiencia, conseguí quitarme de la mente esa creencia de que sólo un cuerpo flexible me llevaría a ser profesora de Yoga… Yoga es mucho más y, gracias a aceptar y entender mis limitaciones, puedo entender también las limitaciones de mis alumnos e invitarles a que también puedan practicar Yoga desde su propia realidad física y emocional. Esa honestidad y trabajo personal está presente en todos los módulos de la formación y eso es muy valioso en los tiempos que corren.

Irene Ramos

Profesora de Kundalini

& Hatha Vinyasa