Entrevista a Claudio San Martín Director de INTROYOGA

By enero 25, 2020Yoga
¡Hola Claudio!
 ¿Cuéntanos, en qué consiste la plataforma Introyoga?
Introyoga es una plataforma de estudio e investigación que propone formaciones y procesos de desarrollo personal a través de las técnicas de Hatha Yoga desde un nivel somatica- experiencial y que pronto ampliará este campo al movimiento.
En cuanto al proceso que proponemos, el foco de estudio e investigación, está netamente centrado en uno mismo, en que tú tengas una experiencia y desde ahí recopiles la información que se va dando,  que la proceses, que logres percibir y traerla a la consciencia. Abordamos las técnicas de Hatha Yoga como un proceso de autoconocimiento. La parte de estudio e investigación en Asana está enfocada en la somática de Asana, es decir, en conocer el cuerpo desde la anatomía física, experiencial, sensitiva y, por supuesto, desde la respiración.
Intentamos encontrar un enfoque para que, a través de un proceso somático dado por Asana, descubras e investigues en ti misma, en ti mismo.
¿Es necesaria una experiencia previa en alguna técnica corporal antes de aproximarse a IntroYoga por primera vez?
No necesariamente. A mí me gusta plantear Introyoga como una plataforma de democratización del Yoga. Actualmente hay una visión dividida y segmentada del enfoque que debería darse al Yoga. A medida que una persona se acerca a este conocimiento, va entendiendo que Asana está para su servicio, y no al contrario. Así, desde mi punto de vista, el yoga ha de llegar a todos aquellos que lo necesiten. Aquí es donde nace este concepto que tanto me gusta, el de la democratización de Asana que, tal y como lo plantea Introyoga, desarrolla un estudio profundo de la anatomía para que la persona reconozca, dentro de la práctica de Asana, todas las  posibilidades que ofrece y los beneficios que puede aportarle… y, si la experiencia de yoga surge en este proceso ¡pues maravilloso! pero no viene desde la sugestión ni desde un lugar de imposición ideológica o filosófica, sino más bien desde una comprensión de uno mismo, del cuerpo.
Existe la creencia de que el yoga va asociado al esfuerzo… ¿Cómo se entendería esto desde la perspectiva de Introyoga?
En Introyoga trabajamos la gentileza y, quizás, ponemos el esfuerzo en eso más que en la demanda física. Tiene que ver con reestructurar la psique y los condicionamientos sociales que se delatan en el cuerpo, en los gestos y posturas que adoptamos. Esa es la manera de acercarse a Asana desde la lente de Introyoga.
Para entender esto, primero tenemos que darnos cuenta de que el cuerpo existe. Parece obvio… pero si no estás sintiendo tu cuerpo, estás viviendo en una “dictadura corporal”. Partiendo de esta base, mi intención como profesor y como director de la plataforma Introyoga, es que los estudiantes logren primero saber que hay un cuerpo, luego entender de qué va y, después, descubrir para qué y como  lo pueden utilizar. Todo esto debe suceder desde la más absoluta libertad y no desde imposiciones filosóficas, religiosas o algún tipo de dogma.
Estaríamos hablando del concepto de inteligencia corporal, ¿no?… ¿Cuál es el primer paso para entrar en ese autoconocimiento profundo?
Lo primero que hay que hacer es mirar tu cuerpo, verlo y escucharlo y, para ello, es necesario detenerse. Ésta es una de las primeras premisas de Asana; tal como decía Patanjali, la quietud. Desde ahí hay que entrar en un estudio anatómico profundo para llegar a saber dónde estás instalado tú, de qué está construido tu cuerpo, de qué está hecho y qué cosas le agradan para, entonces, continuar con el siguiente paso de la construcción  de Asana, que es entender el cuerpo y traducir lo que dice. Así se construye una experiencia que, obviamente, implica un estudio y un proceso de conocimiento somático profundo para entender el mundo sensitivo corporal que, sin duda, por poco o mucho tiempo que le dediques, nunca te deja indiferente. La ambición de Introyoga en este aspecto es que, desde ese lugar, tú construyas Asana; lo que de ahí en adelante suceda, será tu propia experiencia, no la mía, ni la de tu maestro o guru… si te gusta, perfecto; si no, eres libre de cambiarlo. El cuándo y el cómo lo irás viendo tú misma, tú mismo.
Yo creo que un buen desarrollo de la inteligencia corporal y, por tanto, un buen desarrollo de tu escucha tendría que dar como resultado un proceso de amor hacia ti mismo, pero no desde la destreza o capacidad física, sino desde una escucha amorosa que te proporcione habilidades y te muestre rutas para poder desenvolverte en la vida.
Entonces, si la inteligencia corporal tiene que ver con el amor hacia uno mismo… ¿Estaría ese amor o no-amor grabado en la somática?
Exacto. Si hablamos del tema de la información que llevamos, tenemos que entender que venimos con información bonita (por decirlo de alguna manera) por una parte pero también hay otra parte que cargamos que no nos gusta. Son informaciones que, al sentirlas, nos están generando un conflicto interno más que un goce en la vida. Por lo general, lamentablemente, estamos más identificados con esa información “chunga” que con la otra, la original, la genuina. Hoy en día es muy difícil conectar con esa parte… no hay más que ver cómo está el sistema, la vida, la publicidad, el mundo… Cuando uno empieza a explorar el cuerpo y se atreve a habitarlo lo primero que se manifiesta es esa parte que no queremos ver, que nos hace ruido. Y eso es, a la vez, lo maravilloso de habitar el cuerpo: te hace consciente de lo que hay dentro tuyo, de lo que estás siendo. Cada vez que el cuerpo te invita a mirarlo, te está mostrando lo que hay y lo que está pidiendo. En la práctica es un trabajo árduo, que  a veces puede resultar agotador… así que quitémosle purpurina a este tema: habitar el cuerpo significa ver primero aquello que nos está impidiendo habitarlo, aquello que no queremos ver, como traumas, complejos, amargura, tristeza, depresión y todo el dolor que cargamos dentro. Ahí somos todos  iguales… ¡Humanidad, ahí estamos todos, vamos! –risas
¿Cómo funcionan estas “memorias” de nuestro cuerpo?
Cuando empiezas a estudiar desde el cuerpo te das cuenta de que es como una grabadora, el cuerpo está grabando absolutamente todo de ti. Si hablamos en términos psicológicos, podemos decir que tu inconsciente se revela en el cuerpo a través de la fascia. Te empiezas  a dar cuenta de la gran frase lo que es arriba es abajo porque empiezas a observar que, si yo presiono un punto del cuerpo durante todo el día y me repito a mí mismo que soy tonto, esa información se queda automáticamente grabada. El inconsciente no sabe si esa información es buena o mala, simplemente la manifiesta. Así, si quiero saber cómo está mi cuerpo, debo observar cómo está mi vida, mis relaciones, mi trabajo, saber cómo me siento… Al cuerpo le gusta esa gentileza, que lo traten con amor… cuando entras en este campo, en esta forma de entender el cuerpo, te das cuenta de que Asana es tecnología, tecnología para la Psique… tecnología para el Alma.
¿Qué papel tiene la respiración en todo esto?
La respiración es un pilar fundamental en Introyoga. Es la base de todo. Todo lo que enseñamos en Introyoga empieza y termina en la respiración. Durante años he desarrollado una investigación de la respiración desde la observación y práctica constante. Todo esto comenzó en Paris, mientras estudiaba danza. Trabajé mucho desde la consciencia corporal y psicosomática y veía que, en las salas de Yoga, se trabajaba de una manera muy diferente. No tenía nada que ver con la información que yo estaba aprendiendo, sobre todo en temas respiratorios. En lo personal, en mi trabajo de autoconocimiento, cuando cambié mi patrón respiratorio, aparecieron grandes cambios en la práctica de Asana.. Se fueron  abriendo capas, una tras otra, cada vez más profundas… de repente algo se empieza a acomodar espontáneamente de manera gentil y a favor tuyo, sin necesidad de ponerle cabeza.
En Yoga se habla mucho de respirar pero casi nadie te dice cómo… 
En Introyoga entendemos Asana desde esta construcción, invitamos a cambiar el patrón respiratorio, que es un proceso largo, y a entenderlo como el núcleo de todo. Cuando estás trabajando para cambiar hábitos, posturas o patrones de respiración, te das cuenta de que el desafío está más bien en cambiar tu percepción: es el propio cuerpo el que te va a mostrar dónde se puede hacer el cambio y tú decides si vas o no.
Desde esta libertad, desde ese conocimiento y experiencia con el cuerpo, mi sensación personal es que es ahí donde empieza el proceso de amor hacia uno mismo, la gentileza con la que te puedes tratar, la aceptación de ti mismo, la unión contigo mismo… desde ahí se empieza a entender qué es el Yoga. El simple hecho de sentir que todo pasa por el cuerpo a mí me da más tranquilidad, más paz y, a la vez, me deja ver si estoy intranquilo o nervioso…. Una vez lo he visto, lo dejo estar sabiendo que ese estado va a cambiar. El cuerpo te invita a que te alíes con él y, él solito, se pone manos a la obra.
Hoy en día vemos muchas técnicas como el yoga, la danza, pilates, artes marciales… ¿Estamos en un momento de democratización en las técnicas corporales de autoconocimiento?
Sí. Ahora hay mucha más información anatómica que antes. En Introyoga, por ejemplo, trabajamos desde la anatomía cognitiva, experiencial y la anatomía sensitiva. Cuando abordamos el cuerpo desde su inteligencia y estamos a favor de él, desarrollando técnicas que respeten esto, la psicomotricidad se vuelve sana, el sistema nervioso se relaja, el movimiento se hace más certero, más enraizado y  liviano a la vez, aparece la estabilidad. Hablando en términos puramente orgánicos, estar a favor del cuerpo siempre te va a llevar a un relax y permitirá que surja esa inteligencia motora que tocará algo en tu cerebro y hará que el sistema nervioso central reciba y envíe una señal sana de experiencia vital… Y esto después tú lo puedes aplicar a lo que quieras: a tu pintura, a tu trabajo, a tu música, a tu pieza coreográfica.
¿Crees que en un futuro el Yoga llegará a ser un servicio de salud pública y que los médicos acabarán recetándolo a sus pacientes?
Krisnamasaria lo hacía: entendió que el Yoga tenía que abrirse para trabajarse de forma individual y también terapéutica. Él recetaba kriyas específicas según las personas y sus dolencias. Para mí, esa es la forma más certera… ¡y sería maravilloso! De hecho, ya hay muchos estudiantes que se apuntan a yoga por una recomendación del psicólogo o psiquiatra. El gran tema aquí sería ver cómo lo hacemos, cómo practicamos la postura. Por ejemplo, si uno está pasando por un momento de euforia (que, generalmente, arrastra una tristeza profunda) y quiere rebajarla, deberá evitar realizar extensiones y trabajar más con flexiones, meridiano de la vejiga, etc. Ésta es la mayor ambición de Introyoga: que el estudiante tenga una experiencia tan profunda con el cuerpo que pueda detectar en qué momento está, si hay tristeza, alegría, ansiedad o lo que sea, y que pueda trabajar para volver al centro, al Hara. . Cuando estamos en el Hara y experimentamos este bien estar, todo estimulo externo para lograr esto pierde relevancia… ya esta sucediendo por si solo.
Irenne Ramos
Profesora de Yoga & Periodista
Estudiante de Introyoga
Barcelona